Todos hemos escuchado alguna vez a la gente
pronunciarse en contra de “su Karma”, no es verdad? A medida que muchas
palabras de la jerga mística se van sumando al vocabulario cotidiano, muchos
caemos en la trampa de creer que entendemos las cosas cuando en realidad lo que
hacemos es, adaptarlas a lo mismo que hicimos siempre!!! De este modo el karma (lejos
de ser una Ley Universal con la que hay que aprender a trabajar) se transforma
en una excusa más. ‘Qué le voy a hacer,
es mi karma” nos resignamos. O “No te
juntes con esa persona… tiene un karma!!!”nos asustamos. Pero… qué es el
Karma en realidad???
Pues bien. El Karma es un Maestro. El karma es la
forma que al venir a la tierra elegimos para recibir las señales del Universo. Karma
significa “causa y efecto”, es la relación entre la acción y la reacción que
esta acción provoca. Cada acción involucra un determinado movimiento de
energías que debe ser equilibrado por la Ley de causa y efecto, y así es como
“todo lo que va, vuelve”.
Pero… es el karma algo “malo”? No necesariamente.
Durante nuestra vida hemos puesto en funcionamiento las leyes del karma de distintas maneras. Debido a la existencia de la dualidad generamos lo que llamamos “karma bueno” y “karma malo”. El “karma bueno” es el que pone en acción fuerzas generadoras de amor, de armonía, de felicidad, de curación, de aprendizaje. El “karma malo” es el que propicia la destrucción, la enemistad, la violencia, la enfermedad, la mentira, la desarmonía. Puesto que en el nivel más elevado de nuestro Ser el “mal” no existe, para quien ha llegado a un cierto grado de comprensión espiritual, el “karma negativo” se transforma en un Maestro que estimula el aprendizaje del Amor.
El
Karma puede producirlo una persona hacia sí misma o hacia los demás, hacia una
actividad o hacia el planeta. Generamos karma hacia
nosotros mismos con todo lo que hacemos o pensamos, lo que nos permitimos o no
realizar, la forma en la que dejamos que el Amor actúe a través nuestro y en
nuestras vidas… o la forma en la que nos lo negamos. Muchas veces nos concentramos
más en “estar para los demás”, “estar
para el otro” sin darnos cuenta de que en este acto (hecho con la mejor de las
intenciones) tal vez nos estemos faltando a nosotros mismos. Quizás estemos
sosteniendo cosas que no debemos sostener. En ese caso siempre el indicador
será NUESTRO GRADO DE FELICIDAD. Si estamos felices: estamos haciendo lo
correcto! Si por el contrario nos sentimos carentes o agobiados… entonces, no
estamos invirtiendo nuestra energía de un modo positivo.
El
Karma hacia los demás es un resultado de lo que cada persona genera para sí
desde su karma individual. Una persona abierta al amor genera amor en sí
misma. Esto significa que acepta el mayor amor en todas sus formas: relaciones,
amistades, pareja, familia, trabajo, abundancia, disfrute… En consecuencia
recibe amor de modos ilimitados.
Pero qué
ocurre cuando nos negamos al amor? Cuando no nos creemos merecedores de lo
verdaderamente bueno? Cuando pensamos que lo que soñamos es imposible, que
nunca nos pasará a nosotros, que somos poca cosa para tener lo que realmente
deseamos y nos conformamos con menos? Generamos sin saberlo un Karma de
negación del Amor, un Karma negativo.
Al sentirnos carentes de amor qué hacemos? Resentimos su falta y la vemos proyectada en los otros… y nos desilusionamos, claro! Nos enfurecemos con aquellos a quienes sentimos “en deuda” hacia nosotros, sufrimos o tememos la ausencia de ese amor que sabemos nuestro pero que se nos escabulle en las trampas de la mente. De este modo vemos como no son los demás, sino nuestro propio Karma lo que distorsiona nuestras relaciones y nos priva de nuestra tan ansiada felicidad.
Al sentirnos carentes de amor qué hacemos? Resentimos su falta y la vemos proyectada en los otros… y nos desilusionamos, claro! Nos enfurecemos con aquellos a quienes sentimos “en deuda” hacia nosotros, sufrimos o tememos la ausencia de ese amor que sabemos nuestro pero que se nos escabulle en las trampas de la mente. De este modo vemos como no son los demás, sino nuestro propio Karma lo que distorsiona nuestras relaciones y nos priva de nuestra tan ansiada felicidad.
Pues bien… ahora que lo hemos visto y definido… cómo
hacemos para librarnos de ese karma que nos perjudica?
Lo
primero que debes saber, es que tu Karma no es otra cosa que la vuelta de los
pensamientos que has generado en el pasado. La mejor forma
para librarnos de las creaciones del pasado es DEJANDO DE PRESTARLE ATENCIÓN De las BUENAS ACCIONES QUE HAGAMOS HOY SE
CONSTRUYE NUESTRO FUTURO. Por lo tanto tenemos el poder en nuestras manos.
Por eso es importante dejar de proyectar cosas negativas, aun las que estén dirigidas hacia nosotros mismos, puesto que no hacen menor mal… por el contrario, son el origen de TODO EL MAL en nuestro entorno, en nuestras relaciones y nuestra vida.
Cada vez que nos sentimos ajenos al amor, lejanos del ser perfecto, completo y libre que en verdad somos, ESTAMOS PROYECTANDO KARMA NEGATIVO PARA NOSOTROS MISMOS.
La trampa se diluye cuando logramos reconocernos en quienes somos realmente, cuando descubrimos lo que de verdad queremos y comenzamos a RESPETARNOS (nosotros, no por presiones sociales ni condicionamientos), cuando entramos en contacto con la Gran Verdad de que somos seres únicos y perfectos así como somos, y que MERECEMOS LO QUE DE VERDAD DESEAMOS… entonces, nos alejamos naturalmente de los pensamientos negativos, dejando de producirlos.
Para esto debes mantenerte bien atento a cada pensamiento que cruce por tu mente. Cuando te encuentres generando pensamientos de falta de amor, puedes hacer lo siguiente: cierra los ojos unos segundos, inhala profundo y al exhalar, entrega estos pensamientos a tu Ser Superior. Él sabrá qué hacer con ellos y de este modo tú te haces consciente de que eres libre PARA ELEGIR PENSAMIENTOS MAS POSITIVOS.
Cada uno de tus pensamientos generará una acción y
una reacción. Cuida el rumbo que le das a tu energía. Busca el contacto cada
vez más profundo con el Ser que realmente eres… SI VIVES EN LA DESARMONIA ES PORQUE NO ESTAS VIVIENDO TU VERDADERA VIDA.
Sal de ese lugar, no te corresponde. Son
las creaciones de pautas ajenas en tu mente… no son las tuyas. RETORNA A TI. CONÓCETE y empieza a darte EL AMOR QUE TE CORRESPONDE. Así y solo así, una mañana y de repente, lo encontrarás REALIZADO EN TU VIDA.
Escrito por Luciana Cámpora
Libros y Escritos para el Desarrollo Personal y Espiritual


esta explicado muy claramente y a no confundirnos, eso es lo importante, leerlo varias veces. te felicito Luciana. gracias por tu aporte, besos, maru.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarGracias María por tu comentario y tu aporte!!! Me alegra que el artículo te haya parecido claro, un beso grande!
EliminarGracias María por tu comentario y tu aporte!!! Me alegra que el artículo te haya parecido claro, un beso grande!
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