viernes, 10 de octubre de 2014

Hombre y Mujer: la Unión Sagrada

Es sabido que disciplinas reconocidamente espirituales como el Tantra, el Tao e incluso la Kabbalah consideran la unión sexual de hombre y mujer como una herramienta creadora de Consciencia, es decir:  purificadora del cuerpo y el alma. De donde parten estas teorías? Pues ni más ni menos que de un profundo conocimiento del cuerpo ligado a los procesos energéticos que surgen de la interacción de dos seres de polaridades opuestas y complementarias, jugando a fusionarse en el éxtasis.

En el éxtasis de una unión sexual pura, la pareja crece. El ego depone su lugar y solo quedan presentes el juego, el amor y la entrega plena al momento. Los campos energéticos de ambos se fusionan y generan portales de poderosos intercambios. 

La energía que el hombre entrega desde la polaridad positiva de su chakra base es recibida por la mujer (polaridad negativa) y elevada dentro de ella, para ser devuelta a su compañero, con una más sutil vibración. Como ocurre esto?


Así como el cuerpo del hombre está preparado para accionar en la materia desde la energía física, el cuerpo de la mujer está dotado de mecanismos sutiles de purificación y sanación. La vagina es un canal que conduce a diferentes universos de vibración. Tiene su lógica que ingresemos a la vida física a través de este canal, como también  que luego podamos renacer a una consciencia más espiritual al recorrerlo en sentido inverso. Se conoce que el cuerpo posee zonas particularmente reflexológicas… como los pies, las manos, la cara, las orejas. Es decir, áreas  que contienen una especie de “mapa” reflejo de todo el cuerpo, desde donde se pueden trabajar los diferentes órganos con resultados comprobables: Estimular el estómago masajeando un pie. Mejorar la visión a través de la presión de un punto específico en la oreja, por citar unos ejemplos. Bueno, así también el canal vaginal posee puntos reflexológicos muy oportunamente diseñados para ser activados con el roce.

Dentro de la vagina puede recorrerse todo el cuerpo, activando los diferentes órganos y estimulando la función de los chakras femeninos. De ahí que las disciplinas que antes mencionábamos pregonen la práctica de relaciones no basadas tanto en la consecución del orgasmo… como en el desarrollo de un largo disfrute de un “juego previo” que puede prolongarse durante horas.

Cuanto más dure este “juego” más se acrecienta la sensibilidad y se intensifica la frecuencia vibratoria. De este modo, cuando hombre y mujer se encuentran unidos desde el chakra base, generan oleadas de energía que armonizan y elevan el campo de ella, convirtiéndola en una especie de “Transformadora de la energía”. Ella toma la que su compañero le entrega desde el chakra base y la eleva de frecuencia, para devolvérsela a él, desde su centro cardiaco,  con una vibración mayor. En esta circulación, la satisfacción de la pareja es plena. Ambos se sienten vigorizados y el despertar acontece para ambos.
Pero lamentablemente, ESTO NO SIEMPRE SUCEDE.

Y cuales son las causas de que no suceda?

La primera de ellas: la falta de tiempo. Las relaciones urgentes, rápidas, no dan lugar al proceso de estimulación física necesaria para que ocurra la transmutación energética.

La segunda causa: que la mujer maneje sus energías en una esfera puramente emocional, sin abrir su corazón. Si ella no tiene activo su centro cardiaco no será capaz de transmutar ni de brindar desde allí una energía purificada a su compañero.

La tercera causa: Que él tenga miedo. Es notoriamente común en la mayoría de los hombres, que por estructuras culturales o de crianza tengan miedo de entregarse a una mujer, tengan miedo de abrirse, tengan miedo al amor y a ser vulnerables. Cuando esto ocurre, el hombre interfiere el flujo. Cierra su centro cardiaco no permitiéndose recibir la energía que ella le emana. Con esto, el acto sexual se convierte en un mero desperdicio de energía. Él quedara agotado físicamente y ella, percibirá una profunda frustración, porque aunque no pueda explicar lo que le pasa o por que siente lo que siente, su cuerpo será plenamente consciente del rechazo.

Triste es reconocer que la mayoría de las parejas no sepan aprovechar el enorme potencial de sanación y crecimiento que es su vínculo sexual. Cuando la circulación de la energía se ve obstaculizada (por alguna de las razones que mencionábamos antes) la unión entre esas dos personas permanece en niveles vibratorios bajos, en niveles de emoción distorsionada (posesividad, dependencia, celos…), en procesos mentales de competencia, luchas de poder, desvalorización, abuso psicológico, manipulación, control y demás estrategias egoicas, causantes de mucha desarmonía y sufrimiento.

Y hay algo más! Dije al comenzar que durante la unión sexual las esferas microcosmicas de ambos se “fusionan”. Pues esto es literal. Cuando nos unimos sexualmente a otra persona, estamos incorporando a nuestro sistema, TODA SU ENERGIA. Sus sentimientos, sus pensamientos, lo que cree, su sufrimiento, su historia, la historia de sus ancestros e incluso la energía de todas aquellas personas con las que nuestro amante haya mantenido relaciones sexuales en el transcurso de su vida (menudo coctel! No?) Sin realizar ninguna practica de limpieza energética, este residuo puede permanecer con nosotros durante un lapso de 7 años.

Pues así es como esta poderosa herramienta de sanación llego a convertirse en la principal causa de contaminación energética y emocional de la humanidad. Así es como la ignorancia propaga las relaciones insanas y hasta la creencia de que amar es sinónimo de sufrimiento… Solo por desconocer los poderes sagrados e intrínsecos de nuestro propio cuerpo.

Hace falta esperar a enamorarse para disfrutar del potencial sanador del sexo? No necesariamente. Lo importante para mantener una relación sexual sana no es tanto el amor romántico como el grado de consciencia con el que la pareja se una, basado antes que nada en la empatía y el respeto, honrando al compañero y al propio cuerpo tanto como a la importancia trascendente del momento compartido. Aunque, claro está, cuando además hay amor… es mucho más lindo!!!




Escrito por Luciana Cámpora
Libros y Escritos para el Desarrollo Personal y Espiritual

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